Wednesday, August 29, 2018

#TESTIMONIO DE UN JOVEN TORTURADO POR SICARIOS ORTEGUISTAS. #SOSNICARAGUA #Expect_Us #SOSNicaraguaGlobal #Anonymous #Occupy #ExpectUs #Anons

Del muro de: Desobediencia Civil .

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#TESTIMONIO DE UN JOVEN TORTURADO POR SICARIOS ORTEGUISTAS.

Cuando a las 3:00 de la madrugada lo llevaron de regreso a la celda se quedó arrinconado y se puso a llorar. El joven no se levantó durante el resto del día. Los demás reos le preguntaban el porqué lloraba pero no lograba articular palabras. Había momentos en que se quedaba dormido, pero al instante despertaba y empezaba a llorar como en murmullos.

Un día después sus compañeros le preguntaron nuevamente qué le habían hecho y volvió a llorar. Pero habló. Habló entre llantos y con un terror en la mirada.

“Locos, no dejen que me lleven. No quiero ir. No dejen que me lleven”, les dijo.

“Pero ¿qué pasó, loco? ¿qué te hicieron?”, le preguntó uno de ellos.

“No, loco… pero no dejen que me lleven”, fue la respuesta del joven de 19 años, moreno y esquelético.

La celda estaba abarrotada. Diseñada para 8 reos, habían metido más de 20. En las otras celdas el hacinamiento era el mismo. Era inicios de julio y la desarticulación de tranques y barricadas estaba en la fino en toda Nicaragua. La policía y paramilitares no solo mataban sino que capturaban a cientos de jóvenes.

“Pero ¿qué te hicieron loco? Hablá”.

La insistencia y la camaradería fue tanta que el joven terminó diciendo lo que le habían hecho.

“Me pusieron un chuzo eléctrico en el ano”. La cabeza la tenía pegada al piso y el rostro volteado hacia la pared. Lloró nuevamente.

Un simple chavalo de barrio
Su pecado fue haberse rebelado contra el gobierno de Daniel Ortega. No era universitario. Era un simple chavalo de barrio, sin oficio ni beneficio. No participó en las protestas de abril. Se unió hasta en mayo.

Cuando los paramilitares y la policía irrumpieron ferozmente en su municipio, él y sus amigos de huyeron de la barricada. Tuvo tan mala suerte que un grupo de paramilitares lograron atraparlo y tras una fuerte golpiza lo llevaron adonde estaba una patrulla con agentes de las tropas especiales de la policía. Todos con pasamontañas. Con éstos, la historia fue aún peor. Al subirlo a la camioneta empezaron a darle patadas en la cabeza y en el resto del cuerpo. En la espalda sintió el golpe de la cacha de un AK-47. “Vas a ver jueputa. De esta no vas a salir vivo”, le dijo de los jóvenes oficiales. Por lo que pudo ver no era mucho mayor que él.

“Vienen por alguien”
En la delegación no fue golpeado. Lo recibieron unos agentes y lo llevaron a una celda, donde estaban otros autoconvocados y reos comunes. Cuando amaneció no les dieron de comer. Serían las 12:00 de la noche cuando se armó tal bulla en las celdas que los reos comunes les advirtieron en voz baja: “Vienen por alguien”.

Quienes entraban eran hombres encapuchados y con fusiles AK. No llamaron a nadie por nombre. Se fueron directo donde el joven, le dejaron ir un golpe en el rostro y se lo llevaron.

Los demás reos guardaron silencio y durante unos minutos solo escucharon gritos de dolor, “hijueputazos” y golpes. Después no supieron nada.

El joven fue encerrado en un cuarto donde le taparon la cabeza, lo desnudaron, le amarraron los pies y empezaron a golpearlo nuevamente.

Hicieron que se orinara
Le preguntaban qué hacía en la barricada, quién le pagaba, de dónde eran los “otros” que estaban con él, si eran de tal lugar. Le decían que sabían todo de él y que si no hablaba iban a ir a matar a su familia. “Jueputa, a vos te paga el MRS. Aquí mismo me vas a vomitar todo lo que sabés, si no te mato”, le dijo un hombre, que por la voz, supo que era bastante mayor. Él le respondió que solo estaba por vagancia en la barricada. En compensación recibió un golpe en la cara.

Lo acusaban de haber delatado a militantes del FSLN, pero él apenas podía contestar. Solo respondía que “no”, que ni los conocía. Pero le pagaban con más patadas y puñetazos.

La golpiza cesó una media hora después que iniciara. El joven pensó que había concluido todo y se quedó tirado en el piso como tratando de no ser inoportuno. Pero no. Eso solo era el inicio de las vejaciones. Al rato escuchó entrar a alguien y a la orden de “agárrenmelo”, le cayeron encima, supone que unos tres hombres, y lo sujetaron fuertemente. Uno de ellos hizo que estando en el suelo flexionara las piernas. Fue en ese momento cuando sintió como en cuestión de un segundo le metían algo metálico en el ano y recibió la primera descarga. Gritó. El cuerpo entero le convulsionaba, se sentía como mareado, con dolor. Lo soltaron y le cayeron nuevamente a patadas.

Estando en el piso tirado y con las piernas flexionadas se orinó sin darse cuenta o ya se había orinado al momento de la descarga eléctrica. Sintió una patada en los testículos. Volvió a gritar. No recibió más que esa descarga.

Quedó solo durante mucho tiempo. Hasta que lo llegaron a buscar unos encapuchados y le dieron su ropa, pero le dijeron que solo se pusiera el calzoncillo. En calzoncillos fue entregado a oficiales y en calzoncillos entró a la celda. El resto de reos dormían. Uno que otro adormilados lo voltearon a ver sin decirle nada. Cuando amaneció supo que también los habían golpeado.

Los días posteriores llegaron más autoconvocados. El recibimiento fue el mismo. A él no lo volvieron a tocar. Parece que se convencieron que no sabía nada. Lo único es que recibía los mismos golpes que les daban a todos cada vez que los agentes ingresaban a la celda enfurecidos y se llevaban a alguien a torturarlo. Cuando casi un mes después fue lo liberaron, unos paramilitares encapuchados, que se paseaban como perro por su casa en la estación, lo llevaron a un cuarto y le advirtieron que quedaba fichado y que si volvía a decir algo en contra el gobierno o hablaba algo que se atuviera a las consecuencias, que recordara que tenía familia.

Nota: Este testimonio es el de un joven que debió huir de manera ilegal hacia Costa Rica. Decidí omitir cualquier detalle que pudiera delatar su identidad o el paradero de su familia. Nicaragua no está para dar testimonios de este tipo sin arriesgar la vida propia o de otras personas.

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The Wall of: civil disobedience